Caso de un perro llamado Kasper (mayo 2024):
Mientras se talaban árboles, un tronco cayó sobre su cabeza. Perdió el conocimiento por un tiempo y luego se recuperó. No fue llevado al veterinario. A partir de ese momento, comenzó a sufrir ataques epilépticos graves una o dos veces al mes. Después de aplicar el protocolo Terrain, los ataques desaparecieron completamente.
No se utilizó ningún otro protocolo.
Un dato interesante:
Después de unos cuatro meses, el hueso del cráneo colapsó en la zona del impacto, y dos meses después ocurrió lo mismo con la mandíbula. Se concluyó que había acumulación de líquido que fue absorbida gracias al protocolo, eliminando la presión en el cerebro y, por tanto, la causa de los ataques.
Otro caso, la perra Juki:
Tenía una masa en la columna. El propietario no quiso hacer biopsia. Durante los primeros cuatro meses estuvo en el protocolo Terrain Low Power 1 casi de forma continua, y además se realizó un BFB mensual. El primer resultado fue un aumento notable de su energía, como si volviera a ser joven. Después de 6–7 meses, la masa desapareció completamente y no volvió a aparecer.
Actualmente sigue con el protocolo y lo tolera perfectamente.