Hay que tener cuidado al utilizar solo una o dos frecuencias, ya que el cuerpo puede desarrollar cierta fatiga por frecuencia (frequency fatigue). En mi caso, los síntomas se manifiestan como un aumento de la tensión en puntos débiles o en zonas donde he tenido lesiones antiguas. Cualquier programa que utilizo debe contener al menos tres frecuencias, aunque para sesiones prolongadas prefiero utilizar cinco o más.
Cuando el cuerpo se vuelve excesivamente sensible a una frecuencia específica, se denomina fatiga por frecuencia (frequency fatigue). Una exposición con un tiempo de permanencia (dwell time) “normal” generalmente no da tiempo suficiente para que se produzca una reacción importante, pero una exposición prolongada puede provocar una sensación o un síntoma desagradable, que puede variar de una persona a otra.
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