Kimba: Un adiós en paz acompañado por amor y frecuencias

Kimba es un perro, o fue un perro, de 11 años, en la última etapa de un cáncer óseo. Esta es una historia sobre un final trágico, pero que, en cierto sentido, también lleva consigo esperanza.

Los dueños de Kimba se pusieron en contacto conmigo en busca de ayuda para un cáncer óseo avanzado. No me contaron todos los detalles al principio; solo querían apoyo para tratar un cáncer abierto. Dado que la herida estaba abierta, decidí comenzar con BFB, más bien como una prueba para ver cuánto podía tolerar el perro.

Kimba reaccionó al Biofeedback con apatía y cansancio; todo le resultaba agotador. Entonces surgió la pregunta: ¿qué hacer?

Mantuvimos una larga conversación sobre las posibilidades y los riesgos. Solo entonces los dueños me dijeron que el veterinario ya había renunciado, que en realidad lo habían intentado todo, pero sin éxito. Llegaron a mí y a Spooky gracias a referencias de un tratamiento exitoso.

Después de una reflexión profunda sobre si continuar y cómo hacerlo, o si permitirle simplemente partir, decidieron optar por una terapia de relajación para su despedida. A mí también me pareció una decisión razonable.

Preparé de inmediato un programa de relajación. Por la mañana, esencias de Bach (Star of Bethlehem, Walnut, Aspen, Sweet Chestnut y Crab Apple). Para la terapia nocturna, elegí Calming 1 (XTRA), Anxiety-Relaxation (BIO) y Endorphin Release (XTRA) durante las dos primeras noches.

Tras dos días de terapia, los dueños me informaron que Kimba había cruzado el arcoíris. Se fue amado, en los brazos de su familia. Lo llevaron al prado para que sintiera la hierba, los árboles, el sol sobre su cuerpo y escuchara el canto de los pájaros. Estaba completamente tranquilo y en paz. Aceptó lo que llegaba y comunicó a sus dueños —o más bien pidió— ayuda para partir. Se fue serenamente.

Los dueños también tuvieron tiempo para dedicarse plenamente a él en sus últimas horas, para compartir un momento especial de paz y amor. Al hacerlo, también se regalaron ese tiempo a sí mismos. Estuvieron con él hasta el último instante y fueron un apoyo y un gran consuelo para Kimba. Todo ello con la ayuda de las frecuencias, tanto para Kimba como para su familia.

Lamentablemente, la historia es triste. Pero aun así, Spooky también puede facilitar una transición pacífica, lo que supone un alivio inmenso tanto para el animal como para sus dueños. Un agradecimiento enorme a todos en Spooky por poder ofrecer ayuda y apoyo incluso en los momentos más difíciles, cuando el alivio es lo único que podemos brindar.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *