Cuando el cuerpo se ve sometido a situaciones de estrés, su sistema nervioso autónomo reacciona alterando los campos eléctricos del organismo. Esto se refleja en cambios como la variación de la conductividad de la piel o el ritmo cardíaco.
Por ejemplo, al mentir, se genera un estado de tensión interna que puede detectarse fácilmente mediante un polígrafo. No importa cuánto intente la persona disimularlo, ya que el sistema nervioso autónomo no está bajo control consciente. Incluso una mínima cantidad de estrés provoca una reacción fisiológica.
Siguiendo este principio, si se introducen frecuencias ultrasónicas en el cuerpo y alguna de ellas entra en resonancia con un patógeno o parásito, se desencadena una leve reacción de estrés. Esta respuesta se detecta de forma inmediata con el sensor de ritmo cardíaco del Spooky Pulse.
Al finalizar el barrido, el sistema analiza las frecuencias que provocaron respuestas y realiza un segundo barrido más fino para identificar con precisión cuáles causan esas micro-reacciones.
El resultado es un conjunto de frecuencias personalizadas que se pueden guardar y utilizar para tratar el problema de forma eficaz. Ya no trabajas a ciegas: tienes las frecuencias adecuadas para actuar directamente sobre el origen. Has encontrado la clave, y sin tener que gastar una fortuna.
El biofeedback ayuda a identificar qué microorganismos —como virus, bacterias, mohos o parásitos— están presentes en el cuerpo. Después, indica las frecuencias más adecuadas para que Spooky2 pueda neutralizarlos. Incluso puede revelar qué tipo específico de espora de moho tienes, acelerar la recuperación, despejar la mente y reducir la inflamación corporal.